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domingo, 8 de mayo de 2011

Cuatro ojos

Ya... Ya pasó.
La inspiración está huyendo,
los versos se van demoliendo
y mi rostro está envejeciendo.

¿Bailemos mientras pasa el tiempo?

miércoles, 9 de febrero de 2011

Desorden

¿Y quién soy yo? ¿Quién soy para reprenderte y refregarte tus defectos? Si todo lo que tuve alguna vez fue arrebatado. Si todo lo que fue mío de un momento fue hurtado. Y, ¿ahora que queda? Ni recuerdos, ni tu dulce condena, ni mensajes obsoletos, ni monotonía que ahora nunca valió la pena. ¿De qué me sirvió regalarte mis más dulces intenciones? O estar recostados en el pasto mirando como las ilusiones revoloteaban frente a nuestras narices enamoradas. ¿Era inevitable?

¿Y quién me regaló esto que nunca pedí? ¿Acaso nunca fui lo que de verdad quisiste? Te aburriste (?).

Porque siempre se dibujó un "siempre" en mis labios, y todo fue real, y no creas nunca las palabras que salieron de mi boca al final porque fueron instancias de dolor y amargura. Ahora hay heridas que cicatrizar no quieren y no estás aquí para acariciar mi rostro y decir con constancia que todo también (tan bien) pasará. Y si te cruzaste mejor en mi camino siempre ("siempre") fue por una razón que hoy se nos angustia lejana y desconocida. Creé en mis ojos un lugar único para ti, y ahora se ahueca. No me digas nada todavía, porque arde.

Fuiste siempre el mejor recuerdo que nunca ("siempre") pude guardar. Y así tu ausencia no para de doler.

Lo más feliz del mundo lo hemos dejado pasar.

sábado, 5 de febrero de 2011

Nada de eso

Mis pulmones no llegan a su total magnitud, tiemblan y duelen, piensan en ti.

Trato de pensar y buscar algún rastro que me ayude a enmendar todo este sufrimiento autoproducido por sentimientos que hasta llegaron a volverse obsoletos; miro en cada rincón de mi habitación y todos tienen tu marca, corro hacia el espejo y veo mi reflejo reposando en el tuyo, ya me arrastro hacia la ventana y diviso tu dulce sombra expulsando humo y desechando melodías bulliciosas. El cristal se empañó con mi agitada respiración y espera, que mi corazón late con tal fuerza que no me es posible desarmar versos.

Y repentinamente no existes, eres el desconocido al que nunca hablé para resaltar su hermosura, al que nunca escuché para convertir travesuras, al que jamás amé con tanta locura. Como si este dichoso lío amoroso nunca hubiera ocurrido, y las risas simplemente se hubieran arrepentido. ¿Es así como no quieres recordarme? Siendo que yo quiero más que nada impregnarme, y no rezar jamás nunca por olvidarte.

Iré a dejarle claveles a tu urna, si es que no te molesta.

domingo, 9 de enero de 2011

Que cunda el pánico

Nadie dijo que fuera fácil todo esto, pero tampoco nadie dijo que fuera tan difícil. Estás ahí y a pesar de todo no quieres hablarme ni verme. ¿Nunca te has preguntado que nos pasó? ¿Por qué hoy somos de esta manera? Quiero hacer un "zapping" a todos nuestros recuerdos y borrarlos de mi memoria, y llorar, y sonreír, y no puedo, estás en cada rincón vigilando mi presencia enamorada y aún no quieres entender que te amo y te siento como nunca sentí a nadie. Fuiste el primero en todo y lo dejaste así, jugaste y tienes mi corazón en tus manos, lo aprietas con fuerza y mi pecho se descompone. Algo huele a podrido, no quiero que sea nuestro amor.

Sería egoísta pedir que me dijeras alguna palabra, y sin embargo quiero que así sea; dame alguna señal de que esto aún vive, de que no estoy respirando en vano, de que no me encierro en estas sábanas manchadas de ti por nada. No quiero despegarme de mi cama hasta que vuelva tu cuerpo, tiene tu aroma y tu voz replicando al sol lo mucho que me amas. Quiero volver a amanecer y encontrarme con tu hermosa figura, y que me digas al oído todas esas cosas que sientes por mi, volver a sentir tu pulso cerca de mi cabello, acelerado y emocionado. Quiero maldecir al viento este indeseado amor que siento por ti, y dejar mis torpes emociones de lado. Eres y serás el único. ¿Es que no lo entiendes? Te amo y por eso sigo aquí. Quiero conquistarte una y mil veces, cantarte y mil versos dedicarte. Te quiero conmigo y con nadie más. Me quiero contigo y con nadie más. No quiero que nadie más me toque, no quiero las respiraciones de nadie más. Quiero que te quedes aquí hasta la fecha de caducidad de este cuerpo terrenal. Quiero agradecerte, eres mi inspiración, lo sigues siendo; quédate conmigo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Cien Partes de tu Piel

A veces,
solo a veces,
quisiera ser tristeza,
la misma que pasa entremedio
de tus ojos,
esos bellísimos frutos de olivo,
acaricia tus mejillas,
suaves como la mañana de invierno,
se deja caer con gracia
y lentitud
gozando cada poro,
y aterriza finalmente
cercana a tus labios,
aquellos dulces, amargos,
cual promesa rota.

A veces,
solo a veces,
quisiera ser angustia,
la misma que se alberga
en tu enérgico pecho,
aquel lleno de emociones,
aquel que se agita
con potencia,
con firmeza y poderío,
con temor a quebrarse;
sacrificando cada latido
en un respiro.

A veces,
solo a veces,
quisiera ser frío,
el mismo que recorre
con suavidad tu pálida tez;
aquel que inevitablemente
entrega calor a tu cuerpo,
por mas tembloroso,
por mas doloroso;
ese que calma
los días soleados
y las tormentas.

A veces,
solo a veces,
quisiera ser amor,
e invadirte.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Consecuencias

Oficialmente, se me escapó de las manos,
y de que manera.


Creí, y de manera tan ciega,
que ya hasta te habías acostumbrado
a todas estas malditas personalidades,
especialmente las que se presentan estos días
a atormentar todo,
incluso a tu mente 
que procuraba ser cada vez mas serena y paciente,
pero todo tiene su límite, ¿no?
Ya lo alcanzaste,
ya lo alcancé.

Había sucedido tantas veces antes,
no sé si cada vez duele más
o si las heridas ya acostumbraron a abrirse con facilidad
y a calmarse con la sal de mis lagrimas,
que ya caen torrenciales mojando mis puños.

Deja mirarte una vez más,
no importa tu decisión,
no importan tus palabras,
no importan tus pensamientos ni sentimientos,
deja perderme en tus pequeños y hermosos iris avellana,
por más que sea incómodo;
deja volver a rozar esos dulces y voluptuosos labios,
como si fuera esa inolvidable primera vez;
deja acariciar tu suave rostro,
desde tus delicados pómulos, hasta tu angelical barbilla;
deja sentir tu cuerpo junto al mío
en un tierno y eterno abrazo,
ese del cual nos acordaremos de por vida,
que durará para siempre,
y abrirá aún más la llaga.

... siempre lo haré.


You don' realise how much I need you, 
love you all the time and never leave you.
Please come on back to me,
I'm lonely as can be. I need you.


Said you had a thing or two to tell me,
how was I to know you would upset me?
I didn't realise as I looked in your eyes...
You told me...


You don't want my lovin' anymore,
that's when it hurt me,
and feeling like this,
I just can't go on anymore.


Please remember how I feel about you,
I could never really live without you,
so come on back to me and see just what you mean to me.
I need you. I need you. I need you.

Barro y musgo al final del arco iris

Oímos tantas veces hablar de un mundo lleno de felicidades infinitas y sonrisas destacables e inigualables, y ahora, con toda esta acumulación de llantos internos y manos temblorosas por cometer actos antes considerados estúpidos (en este momento placenteros), tan solo abunda en nuestra confusa y ya mareada cabeza la pregunta: "¿dónde mierda se encuentra toda esa palabrería?".
Con nada, ya todo se volvió repentinamente (y nuevamente) tan obsoleto que hasta el hecho de continuar respirando se vuelve una agotadora labor más... ¿Una agotadora labor que quisieras seguir desarrollando? Ya ni preguntas como aquellas soy capaz de responder con mi mente cansada.

Solo miedo habita dentro de mis párpados... Al cerrar de manera tan abrupta mis ojos con el fin de dejar que la mierda pase rápidamente cerca de mis narices (y no divisarla mientras lo hace), brotaron tantas emociones horrendas y distintas dentro de mi ya grasoso cuerpo... Ya es como si no las pudiera manejar, ya comienza a hacerse difícil; quiero, quiero quiero y tan solo con eso debo poder... ¿Quiero? ¿Puedo?


lunes, 23 de agosto de 2010

¿Esperanzas?

Y cada segundo que pasa imploro más tu llegada.

Vuelvo a saborear tu oscura imagen rodeada por pasto seco, casi quemado.
Una gran bocanada de humo sale de tus antiguos y rotos labios, cosa que no me sorprende; siempre te recordé con un cigarrillo que se trasladaba constantemente desde tu mano derecha (si, aquella que acariciaba mis rizos dorados hace algunos muchos años) hasta tu boca, en la cual agonizaba lentamente, y recorría estrechamente tu garganta (esa que parecía de arena) para terminar en esos trozos de carbón que habitaban cómodamente en tu pecho. Siempre asocié tu gusto al tabaco a momentos tensos y nerviosos; creo que todas tus visitas se debían a eso.
Sigues ahí, solo veo tu espalda vestida de una camisa azul, a cuadros, tal como solías presentarte habitualmente por aquí; esa que después de esas discusiones acaloradas y portazos que multiplicaban mis pequeños nervios siempre se retiraba húmeda de ese inaguantable sudor de aguarrás que expulsaba tu cuerpo con el fin de no explotar durante esas incómodas e increíblemente cortas estadías.
Doy media vuelta, sólo media, y procuro mirar fijamente hacia abajo, tratando de encontrar algún trozo de ti que valga la pena, o al menos que recuerde con añoranza, entre medio de las incontables cenizas que botaste durante estos ínfimos minutos.
Me encuentro con tus pies, esos que ya están cansados de tanto correr de problemas sin solución, escondidos, como la mayor parte de ti, en unos botines de montaña que, por su increíble limpieza, delataban que nunca pisaste una montaña más que aquella que subiste en esas excursiones que tuviste de pequeño, cuando aún no cometías ningún error; hace mucho tiempo ya.

Una de tus manos se eleva tiernamente a acariciar mi rostro, y no puedo evitar alejarme un poco, con desprecio.

Intento hablarte, pero mi voz solo se pierde entre el humo que expulsa tu garganta.
Intento tocar tu piel, pero mis dedos no encuentran tu figura invisible.
Intento mirar tu rostro, pero ya ni siquiera en mis miles de recuerdos puedo proyectar la imagen de el.

¿Será que sigo perdiendo palabras, tiempo y espacio pensando continuamente en ti... hiriendo cada trozo de esa maraña de mentiras a la que suelo llamar "infancia"?

... esos pensamientos hermosos de nueva bienvenida que de manera tan abrupta se volvieron un asqueroso "adiós", otra vez.

sábado, 14 de agosto de 2010

Últimos segundos

Las figuras impregnadas en aquel sucio sofá rojo, gastado de amoríos clandestinos, moldeadas de odio y decepción.
En donde hubieron llantos desconsolados de risas eternas, profundas y sinceras, ahora solo habitan lágrimas torrenciales y cristalinas producto de mentiras e ira contenida, y un tanto de angustia por carencias de alegrías durante los últimos segundos a los que procuro llamar días.
El tabaco, buscador de consuelo y nuevas emociones, no hace nada más que llenar el último vacío de limpieza que recorre a escondidas mis pulmones, dejando intacto e imperturbable aquellos sentimientos de soledad que comúnmente solía frenar.
Las risas que provocaba a diario en mi y en las personas que deseaba constantemente a mi lado, ya solo parecen brisas completas de material volcánico, lo que me suele avisar que la inminente explosión se acerca.
Aquella confianza que recordaba con afecto cada vez que miraba los brillantes ojos de todos los esos seres humanos que intentaban cobijarme día a día, se ha ido por el vertedero junto con los botes de papel, el agua estancada, y mi ambición por más; hacía tiempo que marcaban la fecha de caducidad.
Ni el más mínima roce con los acordes de mi olvidada guitarra parecen subirle el tono a estos días amargos y abundantes de insomnio, párpados hinchados y odio hacia ese cambio vulnerable y asqueroso al que suelo llamar "yo".

Las caricias de tu delicado aroma siguen recorriendo todos y cada uno de los poros de mi cuerpo, acariciando hasta el más delgado centímetro de mi pálida y helada piel.
Tu calor continúa abatiendo mis labios, ya amargos de tanto abandono, intentando separarlos de su eje para dejar a la vista aquellas que alguna vez fueron perlas y ahora no son más que los ahogados restos de cigarrillos antes salvadores.

Y aquellas son las razones que suelen no cambiar, y que hacen de la vida una mierda más... Pero bien.


jueves, 8 de julio de 2010

Mil verdades (y unas cuantas más)

¿Cómo empezar?
Aunque me encantaría que así fuera, mi nombre no es Grial, es un simple seudónimo que creé hace un par de años con el fin de empezar a escribir y cubrir mi verdadero nombre, el cual odio. Me es difícil ocultar que nací bajo el nombre de Anastasia, ya que es imposible que alguien no lo compare con la asesinada princesa rusa, y creo que es eso lo que más odio de llamarme así; es poco común, casi original, pero no quita el hecho de que sus comentarios sean repetitivos y agobiantes.

Por más que aparente más, a veces menos, tan solo tengo 15 tiernos años, los cuales, de alguna manera, también detesto un poco. Odio que me traten de adolescente, mucho más en esta época donde la mayoría de ellos son unos estúpidos. Creo, y mantengo mi posición, que, por el hecho de ya haber vivido lo que una persona normal debe vivir durante toda su pubertad, soy más consciente y un poco más feliz que el resto de la gente de mi edad, a pesar de haber pasado por una etapa bastante idiota y reprochable  hace un año, o creo que menos.

Como cualquier niña normal (digamos que normal), la mayoría del tiempo estoy en un establecimiento educacional, el cual estoy al borde de perder por una ridiculez. Bueno, este año ingresé al espacio en que me encuentro ahora, y le debo a las personas que conocí ahí mis sonrisas diarias. Creo que estar en el fue la mejor decisión que pude haber tomado jamás. Aunque mis calificaciones sigan siendo degradantes, son las mejores que he tenido en años, y se lo debo a estos últimos meses.

Tengo la estabilidad anímica de una piedra, además de tener drásticos problemas de ira (aunque me estoy limitando del uso de ellos este último tiempo), puedo pasar de una increíble felicidad y sonrisas inaguantables a una profunda y oscura tristeza en menos de un segundo (ya te darás cuenta que es una bonita y prolongada forma de admitir mi bipolaridad), aunque aún así creo que es difícil provocarme angustia, ya que rara vez me verás sin una mínima risilla poblando mi rostro.

Siendo mi brazo izquierdo el mayor delator, mi pasado no ha sido el mejor (no se acostumbren a esas rimas porque será la última que leerán). Aquel estuvo repleto de errores asquerosos, de verdad repugnantes, pero mi arrepentimiento por ellos es nulo, ya que gracias a ellos aprendí todo lo que se hoy, y por sus enseñanzas agradezco cada día; además, siempre he planteado que de nada sirve arrepentirte más que para sufrir más. Levántate, limpia el polvo de tus pantalones y sigue jugando. Creo también, que preocuparse de hechos anteriores es una pérdida de tiempo, ¿por qué llorar con el pasado teniendo todo un futuro para enmendar las cosas?

Aunque me esfuerzo por pretender lo contrario, es muy complicado que llegue a odiar realmente a alguien. Con mucha dificultad encontrarás a alguien tan importante para que sienta sentimientos tan fuertes por ella, y que sea tan despreciable para desear su rotunda muerte; es casi imposible combinar tan perfectamente aquellas dos cosas... Por supuesto, "casi" es la palabra clave; hasta el momento solo 2 personas han logrado ganar el premio mayor. Aún así, soy absolutamente rencorosa y orgullosa, por lo que no perdono fácilmente.

Estoy profundamente enamorada de las cuerdas de una guitarra, y procuro estar con ellas el mayor tiempo posible. Mientras ellas me sigan regalando melodías seguiré siendo su amante secreto.

Ahora, ¿te puedes hacer alguna idea de mi?
Ni siquiera he comenzado.

lunes, 5 de julio de 2010

Tregua

Abre la boca y traga píldora por píldora tu doloroso final,
que luego de sangrar toda tu vida en ese eterno minuto, no querrás dar marcha atrás.

...pero que tu sombra no se refleje en mis ojos cerrados cuando vuelvas a vengarte.

Regalo pulmonar

Ayer te compré flores, amor,
las vi hoy en el mesón;
no las cuidaste,
las dejaste marchitar,
cuando no estés mirando tomaré un papelillo,
y me las empezaré a fumar.

sábado, 3 de julio de 2010

El sueño terminó

Tenía claro que esto pasaría... Las cagué, nuevamente.

Todo era tan perfecto para que durara; por fin mi vida se recomponía, por fin las cosas comenzaban a salir bien, por fin la vida me salía bien... Aquellos duros pensamientos que invadían mi cabeza se habían ido, y aunque regresaban por momentos, no me sentía con ánimos de darles en el gusto y deprimirme... Los recientes recuerdos no lo permitían.

Mis días se llenaron de sonrisas y momentos gratos. Me sentí, después de tanto tiempo, una persona. Y aunque sabía que todo ello se quebraría de repente y se iría todo a la mierda, aprovechaba cada segundo y lo hacía mágico.

Con toda razón, todo se fue a la mierda.
¿Por qué siempre debo actuar de manera tan estúpida? Tal vez las lecciones aprendidas no fueron suficiente. Tal vez todos los conocimientos adquiridos los últimos meses no importaron para ese momento... No importa ya. Y creo que ya lo he dicho, odio concentrarme en el "que hubiera pasado si...", lo hecho hecho está y es una tontería deprimirse más. Ahora, es mi turno asumir.

Con lágrimas rodeando mis mejillas y cuello escribo esto, hasta me sorprende que queden más de ellas en mi cuerpo, creí haberlas gastado todas el día de ayer, pero bueno, soy feliz por aprovechar estos últimos meses con personas como las que conocí (aunque algunas de ellas me jugaron una mala pasada, no importa ya), y procuro acordarme de ellas y sus recuerdos cada segundo. Los quiero mucho; gracias.

Llénenme de píldoras, quiero seguir soñando.

Danza Mundial

Desperté.


Sonaba una música increíble,
era una voz melodiosa, conocida, acompañada de platos rotos.

Corrí y la abrasé.
Aunque estábamos paradas en el dindel de la puerta, 
tiesas, bailábamos.

No quería mirar a otra parte, 
no podía,
solo quería saber que estábamos bien,
bailando,
pero bien.

La música terminó, 
el baile también.

Abrí los ojos,
solo nos iluminaba la luz de las estrellas, y la luna.



viernes, 2 de julio de 2010

Utopía

Miro a mi alrededor y solo veo confusión,
ya nada es como debería, como quisiera,
ahora no sé como pensar, ¿debería hacerlo?

Cierro los ojos, y espero que todo cambie repentinamente...

Al ver todo igual, o peor, mantengo mis párpados juntos y espero una señal de cambio.

La vida es más fácil con los ojos cerrados, pero más aburrida.

Más consiente que de costumbre

Tal vez el hecho de concentrarme mucho en el "que hubiera pasado si..." me ha desviado del objetivo inicial. Debería comenzar a redireccionarme, nuevamente.

Veamos que pasa.

Recuerdos encontrados

Ayer (si, estoy casi segura de que ayer sucedió), mi humor y mi concentración no se mezclaban bien. Estaba harta, y lo único que quería era avanzar hasta mi cama y recostarme, poniendo cuidadosamente unas galletas o un sándwich a reposar junto a mi; por supuesto, esto no sucedió.

Mis brillantes ideas pasadas me obligaron a caminar al paradero e ir en bus al otro extremo de la ciudad. Ya puedes imaginarte como he de sentirme en ese momento.

Con bastante atraso, llegué a donde debía. Como siempre, habían muchas personas caminando por la acera con mucha prisa, la mayoría de ellas se veían adineradas y bien vestidas, con buena postura y cabello claro, pero algo me llamó la atención entre ellas, porque ya no eran adultos ricachones e indiferentes los que pasaban a mi lado, todas esas altas figuras se convirtieron en una pequeña sombra balbuceante. Era un niño, y, a pesar del amargado tránsito y el denso aire citadino, parecía... feliz.

De manera violenta y rápida, mi niñez invadió mi cabeza...
Aquellas tardes de verano en que daba igual revolcarse en el pasto y ensuciarme mis jeans nuevos, lo único que importaba era no ser vista por el "pajarito nuevo", y, al momento en que tomara la distancia adecuada, correr a la pared, golpearla con ganas y gritar: -¡Un, dos, tres por mi y por todos mis compañeros!-, y salvabas a todos y cada uno de tus amigos. Ponerse en el lugar indicado para ser elegido "ladrón" bajo la santa decisión de "zapatito cochinito", y luego correr como enajenado para no ser atrapado por los "pacos", quienes nunca nos encontraban. Y todo se convertía mágicamente en un mundo de fantasía con la sola frase: -Hagamos que...-.
Esa época en que la entretención abundaba en cada esquina, y el aburrimiento nunca se presentaba, ni siquiera en las más largas clases de ciencias. 
Todo lo que circulaba por nuestras delicadas y pequeñas mentes era puro, sensato, no debíamos preocuparnos por problemas absurdos ni mucho menos sentimentales, todo aquello era lejano y repentinamente son tan cercanos.


Miré al pequeño de reojo, y seguí con mi camino.

sábado, 19 de junio de 2010

Últimos

Es extraño como aquella mente oscura puede irradiar tanta luz.

Sus ojos claros vuelven a posarse en mi a provocar vagas ilusiones sentimentales.
¿Es que acaso no puedo sentir?

Y sigues carcomiendo mi mente maldita confusión, ¿cuándo te cansarás?

lunes, 14 de junio de 2010

Incorrecto

Hoy, es invierno; las mariposas revolotearon sobre mis labios y atravesaron mi garganta para volver a mi estómago.
Hoy, lo siento; otra vez hipnotizada en tus ojos castaños y tu cabello oscuro y desaliñado.
Hoy, el dolor carcome mi cuerpo; entrelazar nuestras manos y sentir tu piel contra la mía, sólo por el resto del día.
Hoy, me arrepiento; deja de seguirme, estoy exhausta de tanto correr.


Ya empezaba a disfrutar un poco de tu ausencia.

Mañana será... otro día lleno de puerca monotonía.

viernes, 7 de mayo de 2010

¿Ultimátum?

Me levanto, algo nerviosa y con ansias de ilusión.
Arrojo las mantas hacia un lado y poso mis helados pies sobre la alfombra.

Es casi invierno.

Miro hacia la ventana, expectante,
acaricio el vidrio empañado y veo con más claridad.
Aunque sé que todo oscurecerá de pronto, quiero ver tu llegada.

Te contemplo cada segundo, y me pregunto: ¿por qué?

Cada paso, cada respiración, cada movimiento de tu delgado cuerpo es un verso esperando a ser escrito...
... -te amo-, replico para mi misma cerca del vidrio mojado.

Bajo la vista, y ahí está todo, otra vez.

 
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